“La inclusión debe dejar de ser un “tema pendiente” o de responsabilidad social, y pasar a ser un estándar en cualquier empresa que quiera ser relevante en el futuro”
Gyllian Angarita no solo dirige empresas: desafía moldes, rompe estereotipos y construye espacios donde el talento y la autenticidad caminan de la mano. Como fundadora y CEO de GIGI Nails, REUV y Growth, se ha posicionado como una de las voces visibles del liderazgo queer femenino en el ecosistema empresarial panameño.
Su camino no ha sido fácil. Enfrentar prejuicios, sesgos y miradas limitadas ha sido parte de su recorrido. Pero lejos de detenerse, ha hecho de cada obstáculo una oportunidad para reafirmar que liderar desde la autenticidad no solo es posible, sino profundamente transformador. Gyllian ha demostrado que no es necesario esconder quién eres para llegar lejos: al contrario, su identidad y coherencia han sido pilares de su liderazgo.
En sus empresas, la inclusión no es un valor aspiracional, es una práctica activa. Desde políticas claras de cero tolerancia a la discriminación hasta procesos de contratación basados exclusivamente en el talento, ha construido entornos donde cada persona puede ser escuchada, valorada y reconocida. Su apuesta es clara: diversidad como estrategia de crecimiento.
Para Gyllian, impulsar un ambiente realmente inclusivo implica más que buenas intenciones. Se trata de establecer estructuras que funcionen: procesos medibles, formación continua y representación real en los espacios de liderazgo. Su equipo —diverso por naturaleza— es un reflejo de esa visión: personas que no solo comparten sus valores, sino que aportan desde experiencias únicas.
Además de liderar desde lo empresarial, Gyllian participa activamente en redes de apoyo, espacios de mentoría y entornos de networking para fortalecer un ecosistema LGBTIQ+ que crezca colectivamente. Su experiencia y presencia generan un efecto multiplicador: inspira, conecta y habilita a otras personas a liderar sin negociar su autenticidad.
Gyllian sueña con un mundo empresarial panameño donde la inclusión no sea una meta, sino un estándar. Y desde ya, trabaja para que esa visión sea una realidad.